ARUNGQUILTA
El eclipse comenzaba, alojado en la caverna, rodeado de pinturas rupestres pigmentadas
por sus ancestros, el chaman comenzó el rito. Debía expulsar a” Arungquilta”, el
demonio que se apodera del sol.
Para ello, según las costumbres rituales, tomo la caja de piedra donde se hallaban los
polvos para la ceremonia, acomodo en su mano las cenizas grisáceas y paternales
amalgamadas con el picante “pituri” y aspiro profundamente la mezcla. Afuera reinaba
la total oscuridad.
domingo, 29 de julio de 2007
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