domingo, 29 de julio de 2007

ARUNGQUILTA

El eclipse comenzaba, alojado en la caverna, rodeado de pinturas rupestres pigmentadas

por sus ancestros, el chaman comenzó el rito. Debía expulsar a” Arungquilta”, el

demonio que se apodera del sol.

Para ello, según las costumbres rituales, tomo la caja de piedra donde se hallaban los

polvos para la ceremonia, acomodo en su mano las cenizas grisáceas y paternales

amalgamadas con el picante “pituri” y aspiro profundamente la mezcla. Afuera reinaba

la total oscuridad.

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