domingo, 29 de julio de 2007

LA CELDA

LA CELDA

La sala era oscura, húmeda y olía a rancio.
Solo el eco de las voces del tribunal cortaba tajando el silencio del lugar.
Una figura masculina, alta y ataviada en una negra túnica, tomo la palabra, y resueltamente dictamino la sentencia. Esa misma tarde tras haber sido hallado culpable, se llevaría a cabo su ejecución.
El prisionero fue llevado a su celda, desprovista de todo mobiliario, solo le estaba permitido alumbrarla con una vela, cuya luz, apuñalaba la oscuridad.
Sabia que al consumirse esta, lo llevarían los cuatro guardianes de la muerte.
Necesitaba centrar su mente en un punto, para desviar el peso de ese pensamiento abrumador y mortal.
Miraba la vela derretirse inevitablemente, bajo el fuego crepitante de su alma, y, en ese acto esculpir caprichosamente, formas casi humanas.
Observaba como lentamente se iba consumiendo, hasta terminar en un líquido gelatinoso sobre el piso de cemento. En ese instante, mientras miraba atónito el ultimo brillo de luz, justo en ese instante, un ensordecedor golpe a anunciaba la entrada de los guardias quienes lo llevarían al recinto final.
Para sorpresa de los carceleros al entrar en el cuarto, este se parecía vació, solo una sombra se encontraba acurrucada en uno de los ángulos de la celda...

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