domingo, 29 de julio de 2007

LA ESPERA

LA ESPERA

Le gustaba la oscuridad, sus ojos se adaptaban fácilmente a ella sin modificar la visión.
Sus pupilas dilatadas y penetrantes, se acomodaban gradualmente a la semipenumbra de la casa.
Su pelo castaño brillaba con los finos haces de luz que se filtraban por la ventana.
No tenia noción del tiempo, ni le importaba. Podía esperar horas sin alterarse.
Era astuto y sagaz, características que lo distinguían de otras especies.
De a ratos recorría la estancia con andar lento y sinuoso. Se paraba frente al plato que le ofrecía alimento, pero desconfiado, lo desechaba de inmediato, le resultaba repelente.
Después de unos instantes volvió a instalarse en su almohadón favorito, desperezándose, para luego apoltronarse.
Estaba preparado para esperar a que ella volviera de su cita furtiva y desleal. Y esta vez, la enfrentaría

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